Era consciente de ello, pero no de su magnitud.
Cuando nos despedimos, una extraña sensación, llena de melancolía recorrió mi cuerpo. Me encantó hablar contigo. ¿Sabes? Ahora lo pienso y me siento extraña. Yo soy feliz, hago lo que quiero, tengo gente que me apoya y que me quiere. Pero estoy triste y a veces no lo sé.
¿Imaginas un Disneylandia en Palestina? Lo de Palestina es por tu relación directa. A veces siento que vivo en un Disneyland en Palestina, un mundo aparentemente fácil, feliz, sin problemas y ¿por qué no decirlo? Egoísta. Y no me doy cuenta, y en la mayoría de las ocasiones me niego a hacerlo, de qué tipo de mundo hay ahí fuera.
Joder, ¡cómo duele!. ¿Alguna vez te han estirado de la piel de los codos? Dicen que no duele, pero si rajas y la abres, escuece como nada.
Pues bien, soy un codo. Soy un trozo de pellejo tímido y despreocupado.
Siento una enorme angustia, no me centro a pensar qué botón me pulsaste.
Sólo tengo ganas, enormes ganas de un abrazo infinito, y de llorar y de luego reírme de mí.
Busco una canción para descargarme, mañana será otro día, claro que sí: "La lluvia no dura eternamente".
Un abrazo, de esos que reconfortan y nos hace sentir más fuertes. :*
Puedes con todo.

1 comentario:
Yo también soy un codo, vivo en un mundo paralelo, desde ese mundo me paro a ver el egoísmo de mi alrededor, me paro a llora de impotencia por el no poder hacer nada,porque ya qeudan muy pocos mundos paralelos y poca gente que quiera vivir en ellos siendo consciente del "mundo original" y con pocas ganas de querer cambiarlo...
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