jueves, 29 de noviembre de 2007

Mi vecina

Mi vecina es grande, muy grande y redonda. Siembre tiene los pelos recién llovidos.
Su casa está en un trópico del edificio.
Yo no la conozco, solo la observo de vez en cuando. Y me parece infinita. No hace nada. Solo tiende y destiende. Come y recoge la mesa. Pero yo sé que guarda dentro de su casa. Conozco su mundo.

De joven era una cabaretera frustrada que había estado al servicio de un mecenas estancado en el tiempo. Cuando terminaba su jornada, ahogada por la temperatura y los qué dirán, marchaba a su casa y se encerraba en una habitación completamente blanca. Dicen los que la habían intuido, que la frustrada posaba sus manos sobre el suelo e inmediatamente agitaba violenta su cuerpo...

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